
Un tatuaje, la forma de “camuflar” cicatrices: la historia de Diego Staropoli, el dueño de Mandinga Tattoo
Buenos Aires, 23 agosto (NA) – Las cicatrices de una operación, de una enfermedad o de una quemadura son marcas que durarán toda la vida, pero existe una forma de “camuflarlas”. Diego Staropol...
Buenos Aires, 23 agosto (NA) – Las cicatrices de una operación, de una enfermedad o de una quemadura son marcas que durarán toda la vida, pero existe una forma de “camuflarlas”. Diego Staropoli, el dueño de Mandinga Tattoo, comenzó hace años, a través de los tatuajes, a reconstruir las areolas mamarias para las mujeres que hayan tenido cáncer y tapar quemaduras.
El 13 de diciembre de 1993 Diego inauguró su estudio de tatuajes en Villa Lugano y desde ese momento no frenó un instante. Empezó a apadrinar escuelas rurales, creó una fundación y se sumó a la reconstrucción de areolas mamarias y a tapar con tatuajes cicatrices de personas con quemaduras graves.
En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, Staropoli comentó que todas estas iniciativas son gratuitas, que todas arrancaron de lo que fue viviendo en su vida y que el objetivo siempre es ayudar.
“Pasaron más de 15 años del día en el que hicimos la primera reconstrucción mamaria. Empezó porque en mi familia muchas de las mujeres habían atravesado cáncer de mama y en ese tiempo no había prótesis o una forma de reconstrucción, así que decidimos hacer las areolas con un tatuaje de forma permanente”, contó.
No es un proceso fácil. Cada mujer tiene una historia detrás: “Cuando tenés cáncer te sacan absolutamente todo y, aunque cuando sanás podés hacerte la reconstrucción de lolas, la areola no está y las mujeres no se sienten totalmente satisfechas. Se miran al espejo y no se ven bien”.
Hoy Mandinga Tattoo está cerca de las 5.000 mujeres que se acercan para hacerse las areolas mamarias: “Cuando termino de tatuar es hermoso porque algo tan chiquito genera mucha felicidad”.
Tiempo atrás había surgido el proyecto “Tetabus” con el que buscaban recorrer el país con un micro que disponía de atención médica y maquinaria para que las mujeres sin acceso al sistema de salud se puedan atender. Aunque no se logró concretar, sí permitió que surja otro tipo de ayuda.
“Pusimos un consultorio médico en el local de tatuajes de Lugano y tenemos una médica cirujana voluntaria que viene a atender todos los viernes. Dispone de un ecógrafo que compramos que le permitió a la profesional llegar a hacer hasta punciones, las cuales se mandan a analizar”, expuso.
Diego remarca que, gracias a dicho consultorio que es gratuito, se pudieron detectar tumores malignos o dudosos que, de no haber sido atendidas ahí, “quizás hoy su panorama sería otro”.
“No todas las mujeres pueden pagar, por eso lo hacemos gratis. Nadie nos paga ese abrazo que nos dan cuando terminamos el tatuaje y se ven”, remarcó.
Otro de los focos de ayuda que tiene Mandinga es tapar la cicatriz de una quemadura que quedó en el cuerpo de cualquier persona, sea por un caso de violencia de género o por un accidente.
“Les cambia la vida, recuperan la autoestima, pueden empezar a verse de otra forma, la gente los mira de otra forma. Las quemaduras o la cicatriz mamaria siguen estando, pero están camufladas, ya no son visibles”, manifestó.
LO QUE SE VIENE
Como todos los octubres Mandinga concreta la Caminata Rosa para continuar con la lucha contra el cáncer de mama. Este año será el domingo 11 de octubre.
Sin embargo, no es lo único que tienen en mente: “Tenemos pensado para 2027, si es posible, la Caminata por la Diabetes. Estamos averiguando para tener el apoyo de la Ciudad de Buenos Aires”.
Ahora en los próximos días, el 9 de septiembre, volverán a viajar para asistir a las escuelas rurales para llevar donaciones: “Ahí también hacemos tatuajes y lo recaudado va todo a las instituciones”.
Agencia NA