
Paul McCartney revisita su infancia en Liverpool en el introspectivo álbum The Boys of Dungeon Lane
Buenos Aires, 29 mayo (NA) - Paul McCartney vuelve sobre su propia historia en The Boys of Dungeon Lane, su nuevo álbum de estudio, producido junto a Andrew Watt. El disco encuentra al ex beatle mira...
Buenos Aires, 29 mayo (NA) - Paul McCartney vuelve sobre su propia historia en The Boys of Dungeon Lane, su nuevo álbum de estudio, producido junto a Andrew Watt. El disco encuentra al ex beatle mirando hacia su juventud en Liverpool, recuperando recuerdos familiares, amistades y los primeros años de giras junto a The Beatles.
Aunque el álbum está atravesado por una marcada sensación de melancolía, McCartney suena relajado y seguro, como si todavía estuviera en los comienzos de su carrera y no frente a su vigésimo trabajo dentro de una discografía considerada fundamental para la historia del rock. A sus 83 años, mantiene una voz sorprendentemente juvenil, apenas teñida por una gravedad que potencia las baladas más íntimas.
Con Watt alentando un equilibrio entre la cercanía del formato singer-songwriter y una sutil experimentación sonora, el álbum recupera el espíritu melódico del rock de los años setenta. Hay ecos de discos como Ram y también del sonido de Flaming Pie, producido por Jeff Lynne, aunque sin caer en la nostalgia explícita.
El disco abre con As You Lie There, una pieza de folk progresivo y tono irónico que estalla en un estribillo heredero del sonido de Wings. Allí, McCartney recuerda a una vecina de su infancia y se pregunta: “¿Alguna vez piensas en mí?”. La frase, sencilla y doméstica para una figura de su dimensión, atraviesa el álbum como un interrogante más profundo sobre la memoria, el paso del tiempo y el vínculo con su público.
En canciones como Lost Horizon y Days We Left Behind, el músico revive escenas de su adolescencia junto a John Lennon: bares llenos de humo, guitarras baratas y sueños de rock & roll. En Salesman Saint, en cambio, homenajea a sus padres y a las dificultades de la posguerra británica a través de un vals en tono menor donde además vuelve a tocar la trompeta, instrumento que marcó sus primeros años antes de pasarse a la guitarra.
El álbum también está poblado de momentos cotidianos convertidos en recuerdos históricos: viajes haciendo dedo con George Harrison en Down South o evocaciones de su relación con Linda McCartney en We Two, una balada despojada que remite al espíritu de Two of Us.
Entre los puntos más destacados aparece Home to Us, un homenaje épico a Liverpool en el que McCartney comparte voces con Ringo Starr. Según la presentación del disco, es la primera vez que ambos intercambian estrofas principales en una canción.
Con melodías inmediatas y una mirada profundamente humana sobre su pasado, The Boys of Dungeon Lane se perfila como uno de los trabajos más emotivos y personales de McCartney en décadas.
#AgenciaNA