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“No muerdo, soy una persona de carne y hueso como todos”: Sergio ‘Chiquito’ Gómez, el hombre más alto de la Argentina que necesita ayuda

Buenos Aires, 19 octubre (NA) -- Sergio Daniel "Chiquito" Gómez tiene 40 años, mide 2,28 metros de estatura, sufre de gigantismo y es el hombre más alto de la Argentina, pero necesita ayuda para af...

“No muerdo, soy una persona de carne y hueso como todos”: Sergio ‘Chiquito’ Gómez, el hombre más alto de la Argentina que necesita ayuda

Buenos Aires, 19 octubre (NA) -- Sergio Daniel "Chiquito" Gómez tiene 40 años, mide 2,28 metros de estatura, sufre de gigantismo y es el hombre más alto de la Argentina, pero necesita ayuda para af...

Buenos Aires, 19 octubre (NA) -- Sergio Daniel "Chiquito" Gómez tiene 40 años, mide 2,28 metros de estatura, sufre de gigantismo y es el hombre más alto de la Argentina, pero necesita ayuda para afrontar su enfermedad y asegura que "no muerde" porque "es una persona de carne y hueso como todos".

Nacido el 21 de enero de 1986 en el departamento misionero de Candelaria, a los 18 años viajó solo a la Ciudad de Buenos Aires en busca de trabajo: "No había laburo allá y vine acá para laburar en un estacionamiento".

En una entrevista exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, Sergio narró su historia de vida y la lucha para salir adelante, a pesar de ostentar el récord de ser la persona más alta de la Argentina.

"Vine solo de la provincia de Misiones y conocí a una mujer en un boliche de Villa Lugano. Nos casamos y nos fuimos a vivir juntos. Estuve 15 años casado con esa persona y después nos separamos. Ahora quiero hacer los trámites para divorciarme para tener mi vivero y mi casa", explica Gómez, que perdió a su madre a los tres meses de vida.



Simpatizante de Boca y con una camiseta de la Selección, que tiene la '10' de Lionel Messi, Gómez vive en la habitación pequeña de una pensión, ubicada en el barrio porteño de Villa Devoto, donde hay una cama hecha especialmente a su medida, un televisor, un placard, una canasta con manzanas, una pava eléctrica, un dispenser y distintos pares de zapatillas -calza 56-.

El alquiler cuesta $550 mil y Sergio cobra una pensión por discapacidad de $380.000. No le alcanza para pagarlo y apela a la solidaridad de la gente para solventar su estadía en el inmueble situado a la vuelta de la avenida Francisco Beiró.

El objetivo es mudarse a un departamento o un lugar más grande en el que pueda desenvolverse, cocinar y llevar una vida más amena.



Sin embargo, en la pensión tiene dos amigos: un carnicero y un cocinero con quienes almuerza en el buffet que se encuentra adelante de las viviendas.

Sergio "siempre come con ellos" y, además, lo invitan a jugar al fútbol. "Me mandan al arco porque soy alto, si no juego de defensor", comenta el misionero entre risas, y agrega: "Me levanto temprano, me hago un té y tengo que tomar mate con otra persona, solo no puedo tomar. Si estoy con más personas, tomo dos o tres termos".


EL GIGANTISMO

Gómez sufre de gigantismo -también conocido como acromegalia-, una enfermedad causada por la excesiva secreción de la hormona del crecimiento por la hipófisis.

"No paro de crecer", admite Sergio, quien actualmente mide 2,28 metros y está a poco de superar el récord de Jorge "Gigante" González, el jugador más alto de la historia del básquet argentino fallecido el 22 de septiembre de 2010 por una diabetes.




MARTINA, SU HERMANA DEL CORAZÓN

"Yo también soy misionera, de Eldorado. He visto las notas de él de hace mucho tiempo, ha salido una nota inclusive con Chiche Gelblung, veía que era el hombre más alto de la Argentina y pensé: 'Me gustaría conocerlo', pero nunca se me dio esa oportunidad. En un momento vi una entrevista que le hizo un periodista misionero al padre de Sergio, donde preguntaba si alguna persona conocía el Hospital Argerich porque su hijo estaba ahí abandonado, solo y no sabía si estaba bien, mal o qué necesitaba. Dejó un número de teléfono y fui", sostuvo Martina.

La mujer concurrió al centro de salud de La Boca, preguntó por 'Chiquito' y nadie lo conocía por ese apodo, por lo que decidió llamar al número que difundió el padre: "Le digo: 'Yo soy Martina, estoy acá en el Argerich, vi que usted salió en la nota, que quería saber de su hijo y estoy acá para darle noticia'. Y se emocionó, empezó a llorar. Me agradeció, eran las 3 de la tarde y las visitas empezaban a las 6".



Martina no sabía el nombre de 'Chiquito' y el progenitor le respondió: "'Se llama Sergio Daniel'. Así fue que llegué a él, pero tenía que esperar hasta las 18 horas para entrar a verlo. Le pedí a la enfermera si podía pasar a visitarlo, me preguntaron quién era. Le digo que yo soy solo una chica de misiones y él es misionero y vine a ayudarlo, a traerle, qué sé yo, una galletita porque yo he pasado cosas con mi hija, que también tiene hidrocefalia, por ese motivo vivo acá en Buenos Aires por el tratamiento de mi hija, porque en Misiones hace 30 años atrás no había neurólogo, era un neurólogo para todo Misiones, entonces me aconsejó el doctor que viniera acá".

"Yo vivía en un depósito. A la madrugada, parece que abrían las canillas y se inundaba todo. Después, entre las 8 y las 9, bajaba toda la agua. Parece que subía la napa de la cloaca. No me podía levantar, no quería, estaba postrado", explaya Gómez.

El hombre estuvo en situación de calle, permaneció internado en el Argerich durante dos meses y medio, tomaba 14 pastillas diarias, llegó a pesar 80 kilos y en agosto fue dado de alta. Consume medicamentos para tratar las convulsiones, pero necesita dos inyecciones costosas para paliar sus enfermedades.

"Cada inyectable sale $7.500.000 y otra inyección sale $280 mil. Es imposible que Sergio pueda pagar eso. Uno se aplica cada 28 días durante dos días y el otro cada 4 meses para descomprimir el tumor que le afecta el cerebro. La acromegalia se le está agrandando y está oprimiendo su cerebro", subrayó Martina, quien pidió ayuda a la sociedad.



En este sentido, brindó un alias para aquellas personas que deseen colaborar: Chiquito.2140 (Cuenta DNI). Undecanoato de testosterona (1.000 miligramos) y somatostatina octreotida (20 miligramos) son las inyecciones que Gómez requiere.

Sergio manifestó su cariño y admiración hacia Martina, a quien definió como su "ángel" hasta el punto que si alguien le falta el respeto a ella, también le faltan el respeto a él. "Es mi hermana del corazón", expresó.



"A veces los chicos me ven en la calle y me miran de la cabeza a los pies. Yo les digo que no muerdo, soy una persona común y corriente, soy de carne y hueso como todos. También me piden fotos", señaló el hombre más alto de la Argentina que se moviliza sin dificultades y se fija en todo momento para no chocarse con los techos.

La mujer, en tanto, consignó que Gómez no puede viajar en un auto de aplicación debido a que las empresas envían autos pequeños -un Volkswagen Gol- y es mejor movilizarse en un colectivo, como, por ejemplo, los internos de la línea 53, donde 'Chiquito' se dirige al Argerich para realizarse distintos estudios de rutina.

El sueño de Sergio, un hombre sencillo y humilde, es tener su propio vivero porque le fascinan las plantas aunque su objetivo más inmediato es conseguir las inyecciones urgentes para lograr una mejor calidad de vida.

Agencia NA

Fuente: https://noticiasargentinas.com/sociedad/-no-muerdo--soy-una-persona-de-carne-y-hueso-como-todos---sergio--chiquito--gomez--el-hombre-mas-alto-de-la-argentina-que-necesita-ayuda_a6ad532699af976a94c1977f2

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