
Los ídolos a los que insultaron en la cancha: cuando la crisis también alcanza a los referentes
Buenos Aires, 2 agosto (NA) -- Las crisis deportivas de Boca, River y Racing dejaron escenas poco habituales: hinchas que descargaron su bronca contra jugadores, dirigentes, técnicos e incluso ídolo...
Buenos Aires, 2 agosto (NA) -- Las crisis deportivas de Boca, River y Racing dejaron escenas poco habituales: hinchas que descargaron su bronca contra jugadores, dirigentes, técnicos e incluso ídolos históricos, en señales de ciclos que comenzaban a acercarse a su final.
Este sábado, tras la derrota de Racing ante Tigre por el Torneo Clausura, los simpatizantes cantaron contra Diego Milito, ídolo y actual presidente del club.
En Boca, una recordada derrota ante Atlético Rafaela en 2014 provocó una reacción inédita contra Carlos Bianchi: “Le pido perdón a la gente de Boca”, dijo el entrenador, que asumió: “El primer responsable soy yo”.
A mediados de 2025, la tensión volvió a crecer en otros partidos, cuando tras el empate con Lanús, apareció por primera vez el “La Comisión, la Comisión...” contra la dirigencia de Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol.
También hubo silbidos para Marcos Rojo, Tomás Belmonte y Alan Velasco y un fuerte “Que se vayan todos”. La bronca continuó afuera de la Bombonera, donde hinchas insultaron directamente a Riquelme.
River atravesó una situación similar con Daniel Passarella. El presidente fue insultado cuando intentó ubicarse en la popular ante Almirante Brown y debió retirarse.
Tras una derrota ante Racing, unos 400 socios también lo apuntaron en el hall del Monumental y pidieron su renuncia. El repudio llegó incluso a un homenaje a Matías Almeyda, donde Passarella recibió silbidos e insultos.
En Racing, los hinchas castigaron al plantel y a Mostaza Merlo tras caer ante Gimnasia. El técnico suspendió la conferencia por primera vez.
Años después, Alfio Basile también reaccionó ante insultos: pidió que lo insultaran a él y terminó enfrentándose verbalmente con un hincha. La escena sintetizó una constante: cuando los resultados se desploman, ni los ídolos quedan a salvo.
Agencia NA