
Familias de tránsito: proponen que puedan adoptar si el niño lleva más de un año bajo su cuidado
Buenos Aires, 26 agosto (NA) - Un proyecto presentado por Nicolás Massot busca que los jueces consideren especialmente el vínculo construido durante una convivencia prolongada. La iniciativa fue pre...
Buenos Aires, 26 agosto (NA) - Un proyecto presentado por Nicolás Massot busca que los jueces consideren especialmente el vínculo construido durante una convivencia prolongada. La iniciativa fue presentada junto con el proyecto “Ley Estefanía”, impulsado por Victoria Tolosa Paz para acompañar la adopción de niños y adolescentes con discapacidad.
Una familia recibe a un niño con la expectativa de cuidarlo durante algunos meses, hasta que se resuelva su situación. Pero los tiempos administrativos y judiciales se extienden y aquella convivencia transitoria puede durar varios años. El chico crece en ese hogar y construye un vínculo con quienes se convirtieron, en los hechos, en su principal referencia afectiva.
Esta situación fue uno de los ejes de la presentación realizada hoy en el Auditorio de la Cámara de Diputados, donde Nicolás Massot y Victoria Tolosa Paz impulsaron dos iniciativas vinculadas con el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir en familia.
Massot presentó una reforma integral del sistema de adopción que, entre otros cambios, propone que los jueces consideren especialmente el vínculo construido cuando un niño lleva más de un año con una misma familia de acogimiento.
Tolosa Paz, por su parte, presentó el proyecto “El derecho a una familia”, denominado “Ley Estefanía”, que busca remover las barreras que dificultan la adopción de niños y adolescentes con discapacidad o enfermedades complejas y acompañar a las familias durante todo el proceso.
“El paso del tiempo no puede otorgar automáticamente a un adulto el derecho a adoptar, pero tampoco puede ser indiferente en la vida de un niño. Si un tránsito pensado para algunos meses se prolonga durante años, el vínculo construido deberá formar parte de la decisión”, señala Massot al respecto.
La propuesta no obliga a la familia de tránsito a adoptar ni le concede automáticamente la adopción. Si quiere hacerlo, deberá manifestar su voluntad, atravesar una evaluación integral de idoneidad e incorporarse al registro de adoptantes. La decisión final continuará en manos del juez y deberá tomarse en función del interés superior del niño.
Al resolver, el magistrado tendrá que analizar la duración y la calidad de la relación, la estabilidad del hogar, la continuidad de los cuidados y el impacto que podría provocar una separación. También deberá escuchar la opinión del niño, según su edad y grado de madurez.
Actualmente, el acogimiento familiar está concebido como una medida temporal y no genera por sí mismo un derecho a adoptar. Esa regla busca evitar que una persona se presente como familia de tránsito para eludir el procedimiento y obtener una ventaja frente a quienes están inscriptos en el registro.
El proyecto mantiene esa precaución, pero propone que el sistema tampoco pueda ignorar una relación afectiva consolidada durante una convivencia prolongada. Por eso excluye expresamente los casos originados en entregas directas, maniobras para saltear el registro o cualquier otro hecho ilícito.
“El objetivo de todas las medidas que plantea el proyecto es uno solo: ubicar efectivamente al niño, niña o adolescente en el centro de las decisiones. Para eso se requieren instituciones que funcionen en tiempo razonable, decisiones fundadas, familias preparadas, recursos disponibles y políticas públicas capaces de acompañar las transiciones que atraviesan los niños”, afirma Massot.
Al respecto, el diputado nacional explica: “Cuando la permanencia en la familia de origen resulta posible, el Estado debe hacer lo necesario para sostenerla. Cuando no lo es, debe procurar una solución familiar alternativa sin demoras injustificadas. Y cuando la adopción resulta finalmente la respuesta adecuada, debe asegurar que la integración familiar pueda construirse con tiempo, estabilidad, acompañamiento y protección social”.
La iniciativa incorpora, además, la figura del “referente afectivo”: una persona que, sin tener un vínculo de parentesco, haya construido con el niño una relación significativa, estable y protectora. Si manifiesta su voluntad de adoptar, también podrá ser evaluada e incorporada al registro.
En caso de que el niño sea integrado a otra familia adoptiva, el proyecto contempla la posibilidad de que mantenga contacto con la familia de acogimiento, siempre que esa continuidad resulte beneficiosa para él. El objetivo es evitar que la conformación de una nueva familia implique necesariamente la ruptura abrupta de todos sus vínculos anteriores.
El proyecto presentado por Tolosa Paz propone crear un Programa Nacional de Promoción, Acompañamiento y Apoyo a la Adopción con Perspectiva de Discapacidad. La iniciativa plantea remover las barreras físicas, institucionales, culturales y de información que todavía dificultan estas adopciones y garantizar un acompañamiento integral a las familias durante la preparación, la vinculación, la guarda y la postadopción.
Durante el encuentro estuvieron presentes Estefanía Romero, una mujer con espina bífida que utiliza silla de ruedas, y su hijo Lionel. “No vengo a contar una historia heroica, vengo a contar una historia que debería ser normal”, introdujo su relato. Y agregó: “Mi experiencia sirvió para dar origen a la Ley Estefanía y para que el Estado acompañe estos procesos, garantice información clara y accesible y remueva las barreras que hoy hacen que el tiempo de los trámites termine siendo tiempo perdido en la vida de los niños”.
“Queremos que el Congreso tenga un rostro humano en la defensa del derecho de los niños, niñas y adolescentes a tener una familia. Los chicos no pueden quedar atrapados durante años en demoras evitables. No flexibilizamos derechos ni garantías: removemos burocracia, prejuicios y barreras”, sostuvo Tolosa Paz.
La reforma integral impulsada por Massot incluye también otras modificaciones al sistema de adopción. Entre ellas, crea una licencia laboral de hasta 30 días durante la etapa de vinculación y otra de 90 días desde el otorgamiento de la guarda, con una extensión adicional para casos como la adopción de grupos de hermanos, chicos mayores de ocho años o personas con discapacidad.
Agencia NA.