Destacados de la semana Escuchar artículo

Entrevista a Julián Córdoba, director de Her Dance

Entrevista a Julián Córdoba, director de Her Dance “Fue un ejercicio de síntesis, un proceso de pensar cuidados...

Entrevista a Julián Córdoba, director de Her Dance

Entrevista a Julián Córdoba, director de Her Dance “Fue un ejercicio de síntesis, un proceso de pensar cuidados...

Entrevista a Julián Córdoba, director de Her Dance

“Fue un ejercicio de síntesis, un proceso de pensar cuidadosamente qué debía mostrarse y decirse, y qué era mejor dejar que se intuya.”

Por Fermín Muñoz Her Dance, de Julian Cordoba. Proyección en Syncro Film Fest: COMPETENCIA PROTAGONISTAS - Viernes 27/06 21.00hs Suscribite a CALIGARI

Elegís contar solo una noche en la vida de tu protagonista, un fragmento muy específico. ¿Cómo fue el trabajo de guion para concentrar el relato en ese instante tan preciso?

Aunque Her Dance siempre se centró en ese momento crucial que atraviesa la protagonista, en un principio la historia transcurría a lo largo de un par de días. Desde el inicio buscábamos explorar esa incertidumbre que a veces aparece en los grandes cambios: esa sensación de fugacidad, de sentirnos perdidos, solos, sin saber muy bien dónde pertenecemos. Pero condensarlo en una sola noche fue una decisión que surgió durante el proceso de montaje, con la intención de que el corto se sintiera más intenso e inmediato. Al acotar el tiempo en que transcurre la narrativa, sentimos que podíamos transmitir esas sensaciones con mayor fuerza, de una manera más directa y emocional, en solo unos minutos.

Gran parte del cortometraje transcurre en un hotel. ¿Qué te permitió ese espacio desde lo narrativo y lo formal? ¿Qué buscabas explorar en esa elección de escenario?

Hace tiempo, cuando vivía en Francia, trabajé durante un año como recepcionista de un hotel. Esa experiencia no solo me permitió conocer las historias de muchas personas, sino también ser parte, aunque sea por un momento, de lo que estaban viviendo en ese entonces. Recuerdo que mis compañeros de trabajo me contaban anécdotas de huéspedes que se habían alojado ahí años atrás. Y ahora, yo también cuento las historias (en su mayoría inconclusas) de algunas personas que conocí en aquella época. Sin embargo, los hoteles son lugares de paso, espacios algo artificiales que casi nadie habita por mucho tiempo. Ambientar el cortometraje en uno de ellos me permitía trabajar sobre esa contradicción: explorar la dualidad de esos momentos breves y transitorios, muchas veces invisibles para los demás, pero que, si logramos conectar con ellos, pueden resonar en nosotros más de lo que imaginamos.

A medida que avanza el corto, crece una atmósfera enrarecida que culmina en una desaparición simbólica. ¿Desde el comienzo pensaste en ese final? ¿Fue una decisión de guion o algo que se definió en el montaje?

De algún modo, la secuencia final del corto es prácticamente igual a como estaba escrita en la primera versión del guion. Lo único que cambió fue el sonido, ya que en un principio la idea era que ese momento estuviera anclado al silencio, pero durante la edición probamos usar una canción de The Blaze y esa propuesta terminó quedando en el corte final. El cambio parece leve, pero esa decisión ayudó mucho a construir la atmósfera del final. Es un cierre ambiguo, y me gusta que genere distintas interpretaciones: hay quienes lo ven cargado de pesimismo y otros que lo sienten como algo liberador.

La relación de poder entre los personajes es ambigua y compleja. ¿La dimensión afectiva o sexual de ese vínculo estuvo desde el inicio del proyecto? ¿Cómo construiste esa capa narrativa que hace que todo sea aún más incómodo?

La relación entre ambos personajes estuvo planteada desde el comienzo, pero se fue reescribiendo constantemente a lo largo de las distintas etapas del proyecto. Teníamos claro que ese vínculo debía estar presente a lo largo de todo el corto, porque en esa dinámica de poder es donde se deja entrever la violencia estructural a la que se enfrenta la protagonista. Al mismo tiempo, sabíamos que el foco principal debía mantenerse en la carga emocional que ella arrastra. Durante los ensayos y el rodaje trabajamos mucho en eso con Carolina Unrein y Claudio Rangnau, quienes interpretan a los dos personajes, y luego seguimos afinándolo en el montaje junto con los editores y productores. Llegar a ese equilibrio que sentíamos necesario, donde una cosa no opacara a la otra, sino que la potenciara, nos llevó bastante tiempo. Fue un ejercicio de síntesis, un proceso de pensar cuidadosamente qué debía mostrarse y decirse, y qué era mejor dejar que se intuya.

El cortometraje gira en torno a una bailarina, pero nunca la vemos bailar. ¿Por qué decidiste mostrarla solo en los momentos en que no baila? ¿Cómo pensaste la relación entre el cuerpo, el deseo y la ausencia en esas escenas?

El corto está atravesado por una sensación de opresión, como si la protagonista estuviera en un estado de parálisis dentro de un entorno que se ha vuelto sofocante de habitar. Lo que ella desea ya no se corresponde con su realidad. De a poco, comienza a volverse invisible para los demás, mientras el mundo sigue su rumbo y la deja atrás. En ese sentido, me interesaba que, siendo una bailarina, nunca la veamos bailar. De hecho, su presencia en escena es bastante estática, y eso se refuerza con la elección del aspect ratio, acentuando la sensación de soledad, y con una cámara que se mueve muy poco, casi siempre buscándola cuando no está. No solo ella se vuelve invisible, sus deseos también se desvanecen, como si ya no tuvieran lugar.

Sabemos que te encontrás trabajando en tu primer largometraje. ¿Podés contarnos un poco al respecto?

Durante la preproducción de Her Dance conocí a Carolina Unrein, quien finalmente interpretó a la protagonista del cortometraje. Desde entonces construimos una amistad muy linda y también un vínculo creativo que valoro muchísimo. Hoy en día escribimos juntos, y entre los proyectos en los que estamos trabajando está el que será mi primer largometraje. Estudios de Sodoma tiene como protagonistas a una prestigiosa directora teatral de origen europeo y a una joven actriz popularmente reconocida por sus roles en tiras televisivas. Así, la película se adentra en la producción de una controversial obra donde se explora de manera cruda un vínculo sadomasoquista complejo y provocador. Her Dance y Estudios de Sodoma habitan universos similares, y de alguna manera dialogan entre sí. En este nuevo proyecto seguimos explorando temas que nos interpelan: las dinámicas de poder, la identidad entendida desde lo performático, y la forma en que se construyen y perciben los roles de género en la sociedad contemporánea.

Fuente: https://caligari.com.ar/entrevista-a-julian-cordoba-director-de-her-dance/

Comentarios
Volver arriba