
El éxito de Milei en el vínculo con Trump y el desafío frente a las elecciones en EE.UU.
Buenos Aires, 1° de noviembre (NA) -- Más allá de las coincidencias ideológicas con el Presidente Donald Trump, Javier Milei ha tenido la habilidad de lograr acuerdos políticos profundos con la a...
Buenos Aires, 1° de noviembre (NA) -- Más allá de las coincidencias ideológicas con el Presidente Donald Trump, Javier Milei ha tenido la habilidad de lograr acuerdos políticos profundos con la actual administración de EE.UU., que han tenido resultados notables no sólo en las cuestiones coyunturales, sino también en una perspectiva de largo plazo que coincide con las nuevas pautas mundiales de distribución del poder y funcionamiento de la economía.
Aprovechando también una dimensión de convergencia en el estilo político y comunicacional, Milei ha convencido a Trump de que sus acuerdos no son sólo coyunturales, sino que aseguran un lugar para Argentina en la tendencia ya evidente de derechización de los gobiernos en el mundo y en la región; así como en discusiones críticas con China.
La apuesta de Milei ha sido exitosa: el continente está virando fuertemente hacia la derecha, como también buena parte de Europa, con un fuerte sabor de cambio de época. Por ejemplo, la crítica al “wokismo”, el rechazo duro a las migraciones ilimitadas, las opiniones fuertes sobre las instituciones del sistema multilateral y una posición más reflexiva sobre el avance chino resultan en una plataforma de conversación y acción que Trump empuja y aplaude, y en la que Milei ya se mueve como un actor relevante, dejando atrás largos años de irrelevancia de Argentina.
Además, la decisión estratégica de promover con mucha fuerza las inversiones en el campo energético y minero nos ha convertido en actores en campos en los que -por los prejuicios ideológicos del populismo- fuimos marginales. Y lo hace en un momento en el que la crisis estructural de Europa y Medio Oriente nos muestra como un destino de miradas e inversiones como no nos había sucedido en muchas décadas.
La expansión de China en todos los espacios geográficos es también una ficha a nuestro favor. Estados Unidos no ha permanecido indiferente ante las opciones estratégicas que está construyendo China y por tanto necesita un buen diálogo con Argentina para poner un límite claro a las pretensiones del gigante asiático.
Milei -y los argentinos- hemos recibido respuestas muy positivas de este acuerdo. Trump ha colocado a Argentina en su discurso, pero también en múltiples acciones relacionadas con comercio, inversiones, apoyo en los organismos multilaterales, seguridad, lucha contra el narcotráfico y ayuda financiera.
Tal vez el episodio más importante de esta nueva relación se dio en octubre de 2025 con el acuerdo de intercambio de monedas (swap) con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) por un monto de US$ 20.000 millones. Y la compra directa de pesos argentinos para inyectar liquidez inmediata al mercado en vísperas de las elecciones. Fue un suceso inédito que ayudó enormemente al Presidente Milei en un momento político muy complejo de su gobierno y que mostró la profundidad de la relación que Trump estaba construyendo con Argentina.
Hace pocos días, el Embajador estadounidense expresó sin tapujos la decisión de su gobierno de mantener el apoyo financiero al gobierno de Javier Milei para proyectos de inversión más allá de 2027 si el país va "hacia la derecha", lo que resulta en un mensaje muy directo a los empresarios respecto de la importancia de tener una actitud sostenida de apoyo a nuestro gobierno.
La actuación de Milei en el campo internacional repite las pautas discursivas de Trump al proponer un rechazo sin tapujos a los gobiernos populistas y convertirse en un actor importante en esta nueva oleada que se está generando.
Ante las próximas elecciones en Estados Unidos, la pregunta natural es: ¿qué sucederá si Trump no gana y ve reducido su poder en el Congreso? ¿Cuál será la actitud de los demócratas con los nuevos socios que Trump ha potenciado y que en su mayoría responden en términos económicos y políticos a su ideología ultraconservadora?
Hay múltiples hipótesis y respuestas para esta posible situación, sobre todo considerando que las cifras al día de hoy parecen adelantar un triunfo demócrata.
En términos generales, debemos considerar que va a resultar difícil para EE.UU. aislarse de la corriente de derecha que domina hoy una parte de la mayoría de América Latina, sobre todo considerando que sus líderes no son comunicadores pacíficos, sino que tienen posiciones muy jugadas en numerosos temas críticos para la relación de la región con los Estados Unidos.
Relacionado con lo anterior, cualquier espacio que deje libre EE.UU. será muy rápidamente ocupado por China en temas muy importantes; y ello tendrá enorme impacto sobre la política norteamericana por medio de las “recomendaciones” de los sectores productivos y comerciales norteamericanos. El Congreso norteamericano no tendrá espacio para abandonar las posturas más fuertes de Trump sin recibir presiones de las empresas que se niegan a perder los lugares que han logrado en estos años de mayoría republicana.
Pero, además, Argentina ya está instalada como un actor muy importante en cuestiones críticas para el funcionamiento económico mundial, en especial tomando en cuenta la crisis de Medio Oriente y Europa oriental, que amenaza seguir por un plazo largo.
Sin duda, nuestro país va a seguir dependiendo del financiamiento internacional hasta que el nuevo modelo productivo – con su capacidad de generación sostenida de divisas- logre reducir la vulnerabilidad e incertidumbre que nos han caracterizado durante décadas. Pero entonces podemos preguntarnos: ¿cuál será la actitud política de quienes van a invertir centenas de miles de millones de dólares, ante la posibilidad de retorno del populismo que ya está dando señales de cuáles serán sus decisiones frente a la “invasión” de inversiones extranjeras? ¿Serán indiferentes los dirigentes demócratas ante la necesidad de contar con una oferta segura de minerales críticos y productos agrícolas? ¿Es indiferente para el Congreso norteamericano lo que suceda con el avance chino en los espacios marítimos y antárticos? ¿Se podrán revertir las acciones conjuntas en el campo del narcotráfico y el crimen organizado?
En síntesis, es obvio que una eventual derrota republicana va a exigir esfuerzos adicionales para la diplomacia argentina con EE.UU. Pero de ninguna manera puede pensarse que este país va a dejar que Argentina pierda los avances que ha logrado en términos de comunidad de intereses estratégicos con los Estados Unidos durante la Presidencia de Javier Milei.
Agencia NA