
Agustín Monteverde: “El incremento de la mora fue un subproducto de la ofensiva desestabilizadora de la oposición”
Buenos Aires, 16 agosto (NA) - Según los datos oficiales, en los últimos seis meses, el 61% de los argentinos tomó algún tipo de deuda, pero no creció la compra de bienes durables; los recursos o...
Buenos Aires, 16 agosto (NA) - Según los datos oficiales, en los últimos seis meses, el 61% de los argentinos tomó algún tipo de deuda, pero no creció la compra de bienes durables; los recursos obtenidos mediante crédito se utilizaron para alimentos, pago de servicios, alquileres o incluso para pagar otras deudas.
Desde luego, no se trata de un fenómeno nuevo: esto ya viene ocurriendo al menos desde 2023 (lo advertía, por ejemplo, el entonces diputado Daniel Arroyo); el alza fue gradual pese a acelerarse en 2026. Lo novedoso de este escenario actual es que ahora los tomadores de deuda están teniendo enormes dificultades para pagar esos compromisos, y la mora ya trepa al 17,5%, lo cual pone en tensión a todo el sistema financiero.
Pero, para el economista y senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Agustín Monteverde, es preciso no ver solo la foto, sino también analizar la película; es decir, comprender de qué escenario crediticio viene la Argentina.
“La historia del endeudamiento es en realidad la historia de algo positivo: la vuelta del acceso al crédito para las empresas y las familias. Recordemos que hasta diciembre de 2023 el crédito significaba una cuarta parte de lo que representa hoy en relación al PBI. Este crecimiento del crédito fue algo muy positivo”, sostuvo en una entrevista exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas.
Y explicó: “Está mal llamado ‘endeudamiento’, porque en verdad se trata de ‘crédito’ al sector privado. Y su nivel es muchísimo más bajo, no solo que el de países desarrollados (frente a los cuales nuestro volumen es minúsculo), sino también respecto a países de la región. De manera tal que lo que se ha tratado de mostrar como algo malo, en realidad fue algo positivo”.
Para Monteverde, “el problema central es que exista mora en el servicio de esos créditos; y esa mora obedece a distintos factores”. “En primer lugar”, afirmó, “en Argentina todos los agentes económicos han estado acostumbrados a que la inflación licuara buena parte de los pagos futuros a los cuales se comprometían”. Esta vez eso no ocurrió en la Argentina. La inflación, en vez de aumentar o de permanecer en el mismo nivel, cayó. Con lo cual, no se cumplieron esas expectativas.”
A esto se sumó, de acuerdo con su análisis, que se contraigan nuevas deudas para pagar las anteriores incumplidas, y lo hicieron a través de diferentes modalidades. “Adicionalmente, tanto los particulares como las empresas y, particularmente, las familias recurrieron a distintas formas de fondeo, distintos canales de crédito. Con lo cual hubo una superposición de endeudamientos que los ponía en una situación bastante más comprometida”, señaló el economista.
EL FACTOR “DESESTABILIZADOR”
Sin embargo, más allá de todos estos fenómenos económicos, para el senador Monteverde existe un factor político que fue y es definitivo para que la mora crezca y se vuelva un potencial problema.
“A esto se añade que a partir de marzo de 2025 (cuando se decía que el FMI no iba a aprobar la revisión y que no iba a haber dinero fresco) hubo un ataque contra el Gobierno sostenido en los medios y en los foros políticos. Y ese ataque se volvió feroz especialmente en el segundo semestre, cuando se inició un verdadero azote con proyectos de ley disparatados, dirigidos a quebrar la política central del Gobierno, que es la solvencia fiscal" explicó.
A lo que siguió desarrollando: "Esos proyectos disparatados se convirtieron en ley, e incluso llegaron a voltear un veto presidencial, algo sin precedentes. Y a eso se sumaron seis o siete pedidos de juicio político contra el presidente. En ese clima desestabilizante, la demanda de dinero comenzó a ceder, a deteriorarse, lo cual significa que se volcó a un proceso de dolarización de carteras por un volumen sin precedentes. El Gobierno, para asegurar la estabilidad de la economía, tuvo que mantener una estricta disciplina fiscal y monetaria: y la tasa de interés se disparó”. Como consecuencia, “inevitablemente, todo este cuadro terminó afectando la actividad económica, que había venido creciendo a notable ritmo”.
“El incremento de la mora fue, principalmente, un subproducto de la gigantesca ofensiva desestabilizadora de la oposición previa a las elecciones de medio término. A ello se añadieron el sobreendeudamiento a través de diferentes canales de crédito, la pérdida de expertise de los bancos en análisis crediticio (resultado de prestarles casi de manera exclusiva al Estado durante quince años) y la errada presuposición de muchos tomadores de crédito, que creyeron que la inflación licuaría el peso de sus compromisos (como había sucedido en el último cuarto de siglo)”, argumentó Monteverde.
“UNA SOLUCIÓN PLAUSIBLE”
Para el senador de La Libertad Avanza, “hoy la respuesta no puede ser ningún ‘Plan Platita’, porque eso sería robarles a quienes no tienen responsabilidad alguna en lo que está ocurriendo para dárselo a otros que, en todo caso, son los que libremente decidieron tomar esas obligaciones”.
“Además, toda iniciativa de este tipo es auxiliar a los bancos, que son entidades profesionales que deberían saber a quién prestar, cómo hacerlo y qué costo se le puede cargar a sus clientes”, enfatizó, poniendo a los bancos, fintech y otras entidades financieras como responsables directos del riesgo que asumieron.
En este contexto, Monteverde, hombre a quien el presidente Javier Milei conoce y escucha, pone sobre la mesa una potencial respuesta.
“Una solución plausible -y que creo debería adoptarse- es atacar algunos de los factores por los cuales las tasas son tan elevadas. El principal componente es el Impuesto a los Ingresos Brutos. Es decir, está en manos de los gobernadores eliminarlo o —como mínimo—suspenderlo transitoriamente”, propuso.
Y concluyó: “Es un impuesto realmente descabellado desde todo punto de vista, sumamente distorsivo y también abusivo desde el punto de vista del costo que representa. Aliviaría mucho el impacto si lo suspendieran aunque sea temporalmente. Otro componente es el Impuesto a los Sellos, que también está en manos de las provincias. Los impuestos nacionales, en cambio, tienen un impacto secundario. Lo más gravoso, por lejos, es el impuesto a los Ingresos Brutos”.
Agencia NA